Filosofía en español 
Filosofía en español

Luis Espinardo fl. 1691

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Firmante, como “Lic. D. Luis Spinardo, natural de la Ciudad de Murcia”, de un opúsculo impreso de 20 páginas numeradas que se dice hecho en Valencia el día 13 de abril de 1691: “La nueva Medicina triunfante, y venida del segundo Mesías, en la real, y verdadera Circulación de la Sangre; para confusión de los ruines apologistas, y de Don Diego Mateo Zapata. Papel curioso, y necesario de que todos le vean. Escrito por el Lic. D. Luis Spinardo, natural de la Ciudad de Murcia, en favor, y defensa del afamado, y grande Archisoplón de las Estrellas. Dedicado a los eruditos, y sapientísimos Médicos de la Corte de España”, cuyo texto íntegro, actualizando la ortografía, fue publicado en junio de 2026 por Filosofía en español, a partir del facsímil digital de un ejemplar prisionero en la londinense Biblioteca Británica (libremente ofrecido por Google Libros desde el 23 de febrero de 2016).

Se trata de una respuesta al librito de Diego Mateo Zapata (1664-1745), Verdadera apología en defensa de la Medicina racional filosófica (Madrid 1691, 20+92 páginas), en favor y defensa de José Gazola (1661-1715), autor de Entusiasmos médicos, políticos, y astrológicos, del grande Archisoplón de las Estrellas, calculado al meridiano desta Real Corte (Madrid 1690, 170 páginas).

La Verdadera apología de Zapata, aunque su aprobación por Fray Agustín Cano de Olmedilla va fechada en Madrid el 24 de julio 1690; tiene firmada la Suma de la Tasa el 24 de febrero 1691. El opúsculo cuya autoría se atribuye a Luis Spinardo dice haber quedado impreso, solo seis semanas después, en Valencia, el 13 de abril 1691. Se traslada al Lector que algunos, parece, ya tenían noticia de parte de ese libro con antelación, pues seguramente estuvo a medio imprimir algunas semanas durante los siete meses que median entre una de las aprobaciones y la tasa:

“Verdaderamente había muchos días, que se estaba aguardando esta Apología; y por no conocer todavía quien era el Autor, me causó algún género de curiosidad, y más por haber estado quince meses en responder a cuatro pliegos de papel, suponía el ver algún nuevo monstruo de la Grecia. Por fin, y postre parió el Zapata este quincemestre parto Apologético; y desengañado vi, que fue más el ruido, que las nueces, y que Esopo podía bien en el frontispicio de esta Apología volverle a pintar el Ratón, que sale del preñado de una montaña, con el mote, Parturiunt montes, nascitur ridiculus mur.”

Los defensores de José Gazola, “Archisoplón de las Estrellas”, y quizá los adversarios de Diego Mateo Zapata –aunque se diga que durante esa espera se mantenía la curiosidad de saber quién fuera el autor–, tuvieron tiempo de ir madurando esta respuesta.

Treinta y dos veces se menciona al “Archisoplón” –pero solo una vez se le dice “Gazola”–, y nada menos que quince veces se predica “capón” de Zapata, aparte de semihomo, ignorante, bobo, majadero, mentecato, desvergonzado, &c. “Más razón hubiera tenido este Capón en echar sus sátiras contra quien le erró la circuncisión, y que en lugar de raerle el prepucio, le hubiera cortado las aleluyas; sabía (quizás) las desvergüenzas que había de escribir; pero el remedio no fue suficiente.” “Otra dificultad dice el Zapata en la pág. 61, que tiene su corta inteligencia (¡válgame Dios, qué corta la tienes!) pues arguyes…” “…viendo la desvergüenza, con que habla; bien parece (dije entre mí) su Autor a la casta… Non est genus suum dementitus” (no ha desmentido a su linaje). “Todavía no me ha entrado en la cabeza, que un Capón, a quien no le va, ni le viene, tenga tanto atrevimiento, siendo conocido por todo Madrid por un cansadísimo mentecato, pues ya lo echan del Hospital General, por desvergonzado; ya por ignorante, lo multa en quinientos ducados el Colegio (caso que pulsé) que in facto esse, no es Doctor; nec infieri, ni lo puede ser, sin desdoro, y sin romper los fueros de la Medicina, y leyes del Reino, por duda, ne sapiat ad maternam radicem”, para que no se conozca su raiz materna (Clara de Mercado, la madre de Zapata, nacida en Murcia hacia 1644, había sido detenida en junio de 1678 acusada de judaísmo y condenada a cárcel perpetua, donde ya había muerto en 1690), &c.

medic* (93): médicos (50), médico (22), medicina (18), médica (2), medicar (1).

médicos zapatas (13), médicos zapatistas (8), médicos de Madrid (2), médicos macabeos (2).

zap* (75): Zapata (33), zapatas (15), zapatistas (16), zapatesca (5), zapatista (2), zapatero (1), zapateros (1), zapatillo (1), zapatos (1).

sang* (72): sangre (56), sangría (3), sanguinem (3), sangrías (5), sangrador (1), sangrarlo (1), sanguinaria (1), sanguini (1), sanguinis (1).

galen* (54): Galeno (35), galenistas (10), galenista (6), galénicas (1), galénicos (1), Galeni (1).

hipocr* (17): Hipócrates (15), hipocráticos (2).

modernos (15), antiguos (9), nueva (5), nuevo (5), nuevos (1).


Algunas menciones a Luis Spinardo / Luis Espinardo

1896 «SPINARDO (Luis) La nueva medicina triunfante, y venida del segundo Messias, en la real y verdadera circulacion de la Sangre; para confusion de los ruynes apologistas, y de Don D. M. Zapata, etc. [In reply to Zapata's “Apologia en defensa de la medicina racional de Galeno.”] pp. 20. Valencia, 1691. 4º. Pam. 39.» (British Museum. Catalogue of Printed Books, Soucaille - Spanish-Wool-Clothiers, London 1896, volumen 74, columna 213.)

1901 «63. SPINARDO (Ldo. D. Luis). Natural de Murcia.– La nueva medicina triunfante y venida del segundo Mesías en la real y verdadera circulación de la sangre; para confusión de los ruines apologistas y de D. Diego Mateo Zapata, Valencia, 1691, pp. 20. Valencia, 1691. En 4.º, con 20 páginas, rústica… 10 pts.» (Catálogo de la Librería de P. Vindel, Madrid 1901, tomo segundo, pág. 13.)

1989 «ESPINARDO, LUIS. La nueva medicina triunfante y venida del segundo Messias, en la… circulacion de la sangre; para confusion de los… apologistas y de don Diego Matheo Zapata. Valencia, s.i., 1691. 4º. 20 р. Londres BM (07306.f.4.(3).). Palau Dulcet (321589). *201» (José M.ª López Piñero, María-José Báguena Cervellera, José Luis Barona Vilar, José Luis Fresquet Febrer, María Luz López Terrada, José Pardo Tomás, Vicente Luis Salavert Fabiani, María Luisa García Nájera, Bibliografía médica hispánica, 1475-1950, Volumen II, Libros y Folletos, 1601-1700. Cuadernos Valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia XXXII, serie C, Repertorios Bio-bibliográficos. Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia. Universidad de Valencia - C. S. I. C. Valencia, 1989, pág. 81.)

2002 José Pardo Tomás [1960], “Physicians’ and Inquisitors’ Stories? Circumcision and Crypto-Judaism in Sixteenth–Eighteenth-Century Spain” (Florike Egmond [1953] & Robert Zwijnenberg [1954], eds., The Bodily Extremities, Ashgate Publishing, Aldershot 2002, págs. 190-191):

«The literature generated by the scientific and medical debates of the late seventeenth and early eighteenth centuries in Spain and in the neighbouring countries (though not always at the same tempo) occasionally reveals a rhetoric that is very remote from the current standards of scientific language which, though we often forget it, are relatively recent. The licentiate Luis Espinardo, a physician, published a text entitled La nueva medicina triunfante at the beginning of 1691, only a few months before Zapata’s first detention. It begins by telling the reader how a work by Zapata published the year before in Madrid under the title of Verdadera apología en defensa de la medicina racional had come into his hands, and goes on:

Knowing that, since he [Zapata] was castrated, was supposed to have come to court to devote himself to music rather than to medicine, I purchased the book … And seeing the shameless way he speaks, the author (I said to myself) resembles the race and it could be said to his face (if the barefaced have one) what Seneca said: qualis vir, talis oratio (everyone always speaks as he is) … This capon would have been better employed in directing his satires against the person who bungled his circumcision.38

«La literatura generada por los debates científicos y médicos de finales del siglo XVII y principios del XVIII en España y en los países vecinos (aunque no siempre al mismo ritmo) revela ocasionalmente una retórica muy alejada de los estándares actuales del lenguaje científico que, aunque a menudo lo olvidemos, son relativamente recientes. El licenciado Luis Espinardo, médico, publicó un texto titulado La nueva medicina triunfante a principios de 1691, solo unos meses antes de la primera detención de Zapata. Comienza contando al lector cómo una obra de Zapata publicada el año anterior en Madrid con el título de Verdadera apología en defensa de la medicina racional había llegado a sus manos, y continúa:

Sabiendo que por Capón [Zapata], más suponía que hubiese venido a la Corte para ponerse a Músico, que a Médico; compré el libro … y viendo la desvergüenza, con que habla; bien parece (dije entre mí) su Autor a la casta, y se le pudiera dar en la cara (si los desollados la tienen) lo que dijo … Séneca: qualis vir, talis oratio (cada uno siempre habla como quien es) … Más razón hubiera tenido este Capón en echar sus sátiras contra quien le erró la circuncisión.38

 

Contrary to what may appear at first sight, neither the tone nor the content stand out for their singularity. We are too used to seeing the scientific controversies of the seventeenth century treated as a pure history of ideas embodied in equally ideal texts. Then, as today, scientific controversy was plunged into a determinate context and directed by a conjuncture of interests more complex than mere ‘scientific reason’; the language, rhetorical and stylistic tricks were a part of that conjuncture. In the case that concerns us here, the aggressiveness of Zapata’s opponent, which included insults and accusations like the ones we have reproduced here, was not an isolated case. On the contrary, other writers repeated them in subsequent years, while Zapata (a relentless polemicist, in spite of everything, who demonstrated a tenacity worthier of Sisyphus than of a court physician) kept going into print to disseminate his opinions and theories.39

 38 Luis Espinardo, La nueva medicina triunfante y venida del segundo Mesías en la real y verdadera Circulación de la Sangre (Valencia, s. l. 1691); pp. 1-2.

 39 On this person see J. Pardo Tomás, Historia de Diego Zapata (1664-1745): médico, polemista y marrano (in press).»

Contrariamente a lo que pueda parecer a primera vista, ni el tono ni el contenido destacan por su singularidad. Estamos demasiado acostumbrados a ver las controversias científicas del siglo XVII tratadas como una mera historia de ideas plasmadas en textos igualmente ideales. Entonces, como hoy, la controversia científica estaba inmersa en un contexto determinado y dirigida por una coyuntura de intereses más compleja que la mera ‘razón científica’; el lenguaje, los recursos retóricos y estilísticos formaban parte de esa coyuntura. En el caso que nos ocupa, la agresividad del oponente de Zapata, que incluía insultos y acusaciones como las que hemos reproducido aquí, no fue un caso aislado. Por el contrario, otros autores las repitieron en años posteriores, mientras que Zapata (un polemista incansable, a pesar de todo, que demostró una tenacidad más propia de Sísifo que de un médico de la corte) siguió publicando para difundir sus opiniones y teorías.

 38 Luis Espinardo, La nueva medicina triunfante y venida del segundo Mesías en la real y verdadera Circulación de la Sangre (Valencia, s. l. 1691); pp. 1-2.

 39 Sobre esta persona ver J. Pardo Tomás, Historia de Diego Zapata (1664-1745): médico, polemista y marrano (en prensa).»

 

2004 José Pardo Tomás, El médico en la palestra. Diego Mateo Zapata (1664-1745) y la ciencia moderna en España, Junta de Castilla y León, Salamanca 2004, págs. 155-157:

«No podemos seguir paso a paso los argumentos de Zapata contra la circulación de la sangre, que son, por otra parte, escasamente originales. Pero creemos que es pertinente examinarlos a la luz de lo que dijo su principal contradictor, Luis Espinardo. Ya hemos mencionado, al ocuparnos del Zapata marrano, cómo Espinardo publicó en Valencia, en abril de 1691, La nueva medicina triunfante, porque hizo alusiones directas a la castración de Zapata y a su ascendencia judía. Pero ahora debemos volver a este texto, puesto que también en él la circulación de la sangre ocupa un lugar fundamental, siendo el motivo central de la mitad de la obra. Para Espinardo, el que Zapata la hubiera calificado de quimera demostraba, mejor que cualquier argumento silogístico, que él y los que como él hablaban eran unos ignorantes porfiados. Pero lo más interesante es que la radicalidad de Espinardo en la descalificación le llevó a sacar la consecuencia más clara de todo el debate y concedérsela al propio Zapata: “tienen razón en porfiar en eso, porque concedido este circular movimiento cae asolada la antigua filosofía”. Como era de esperar, Espinardo recurrió a Cabriada para adentrarse en la discusión de las “pruebas experimentales y demostrativas de la circulación de la sangre”, verdad a la que Cabriada “tuvo razón de llamar nuevo sol” de la medicina. Tampoco aquí deja de lanzar su puya sobre la cuestión del judaísmo de Zapata, ya que –forzando con osadía la metáfora del sol usada por Cabriada– Espinardo usa el símil de que tal descubrimiento fue como la llegada de un segundo mesías, lo que le permite decir que no es de extrañar “que haya médicos Zapatas que no crean en la venida de este segundo, cuando hay tantos de ellos que todavía porfiados se oponen a la realidad del primero”. Pero la intención no es sólo usar una metáfora ocurrente, ya que se propone usar “las mismas razones y argumentos con que se convence a los hebreos de la venida del primero mesías” para demostrar la realidad de la circulación de la sangre. Es decir, viendo cómo en los profetas ya se anuncia. Los profetas aquí son Hipócrates, Galeno y Aristóteles, pero sus pruebas se limitan a una forzada exégesis de unos pasajes de sus obras, con los resultados obvios que suelen dar siempre las profecías cuando se las quiere utilizar como pruebas a posteriori. Por fortuna para Espinardo, además de los profetas, estaban también la razón y la experiencia, las dos columnas básicas del verdadero médico racional, por encima de los criterios de autoridad: por la primera, se deduce necesariamente la circulación porque es necesaria para conservar la sangre y para mantener el calor natural; por la segunda, se permite probar esto último al sacar sangre de un animal y comprobar que, si no se remueve y se deja en reposo, no tarda en cuajar. En cuanto a que ese movimiento sea circular, basta con conocer anatómicamente bien la configuración de las venas y las arterias. Espinardo pasa a rebatir luego el argumento de Zapata de que para aceptar el movimiento de la sangre sería necesario que hubiera “agente perpetuo, por el cual empezara la sangre su movimiento”. La respuesta es sencilla: ese motor es el corazón y no un agente perpetuo, porque nadie ha dicho que el movimiento de la sangre lo sea. Así, el opúsculo va reproduciendo las tres dificultades que argumentaba Zapata para negar la circulación sanguínea y va rebatiéndolas: sentido de las evacuaciones, revulsiones y derivaciones; diferencias entre sangre arterial y venosa; y el argumento de que, de circular la sangre como defendían Cabriada y los demás, los aquejados de males pestilenciales morirían enseguida. Si aún así hay gente que no se convence, dice Espinardo, volviendo a su querida metáfora del segundo mesías, será mejor hacer como Cristo con el apóstol incrédulo y recurrir a la experiencia directa, así es que se comprometía a

hacerles ver delante de su Majestad cualquier día que mandare, con tal que me dé un judío vivo de los condenados a muerte, para que pueda públicamente hacer anatomía de él, y se verá patentemente circular la sangre y bajarse por los ramos de la arteria aorta, de éstos pasar a los ramos de la vena cava, etc.

No deja de ser aberrante este recurso retórico cuando ya ha acusado varias veces a Zapata de judío y cuando sabemos que, en efecto, fue delatado a la Inquisición, encarcelado y procesado a los pocos meses de salir su Apología. Como ya hemos señalado, esta alianza de los llamados novatores con el Santo Oficio es lo más opuesto a la historia de buenos y malos que hasta ahora hemos venido contando un poco todos. Abandonemos, pues, por el momento, a este Luis Espinardo de malévolas intenciones.»

2021 «Comienza con la edición del Monstruo horrible de Grecia, del prolífico polemista Gonzalo Bustos y Olmedilla (1669) y se prolonga hasta La nueva medicina triunfante, de Luis Espinardo (1691), y la Luz de Apolo, de José Caudí (1693), pasando por los ecos valencianos de los no menos prolíficos Luis Aldrete y Soto (La verdad acrisolada, 1682) y Juan Nieto de Valcárcel (la Disputa epidémica y el Apologema contra el temible polemista conocido como “el Aduanero”, ambas impresas en Valencia, en 1685).» (José Pardo Tomás, “Libros y lectores de medicina en Valencia”, en Josep L. Barona Vilar [1955] (dir.), La Facultad de Medicina de Valencia. Cinco siglos de historia, Universidad de Valencia 2021, pág. 89.)


Textos de Luis Spinardo en Filosofía en español

1691 La nueva Medicina triunfante y venida del segundo Mesías en la real y verdadera Circulación de la Sangre, Valencia 1691.

gbs