“Escuela de Oviedo”
El rótulo “Escuela de Oviedo” designa a la escuela filosófica crecida en torno a Gustavo Bueno. El nombre refiere tanto al lugar donde Bueno pronunciaba públicamente lecciones como, producida la metonimia, al conjunto de discípulos y seguidores diseminados por ambos hemisferios que comparten un mismo sistema filosófico: el materialismo filosófico.
“Escuela de Oviedo” fue utilizado por vez primera por Fernando Savater en 1975, en el marco de su polémica en la revista Triunfo con Gustavo Bueno y Pilar Palop, a propósito de la publicación del libro El materialismo de Spinoza de Vidal Peña (Revista de Occidente, Madrid, 1974). Desde fuera, Savater percibió que Gustavo Bueno y los profesores entonces miembros del Departamento de Filosofía de la Universidad de Oviedo (el llamado grupo o círculo de Oviedo) conformaban una escuela:
1975 «Es indudable que, como dice mi corresponsal, la dialéctica de la Escuela de Oviedo no ha conciliado la contradicción…» (Fernando Savater, “Respuesta a Pilar Palop”, Polémica Fernando Savater - Grupo de Oviedo (marzo-abril 1975), Triunfo, Madrid, 26 de abril de 1975).
Durante más de dos décadas, la expresión “Escuela de Oviedo” convive con otras con mayor presencia, como “grupo de Oviedo” o “círculo de Oviedo”.
1975 «Entre los críticos del althusserismo se opusieron al primer momento de la escuela y más cercano al estructuralismo y al leninismo stalinista, ponentes como José María Laso, de la escuela de Oviedo, que sostuvo una lectura sobre El capital, sin divorcio entre teoría y praxis, y que la teoría mientras no se materializa en actos de una praxis total no deja de ser actividad teórica y diferente a la otra actividad práctica.» (María Josefa Cordero, “XII Congreso de Filósofos Jóvenes”, Triunfo, Madrid, 14 de junio de 1975).
1989 «El filósofo Gustavo Bueno, riojano de nacimiento, se integró muy bien en la sociedad asturiana y es el padre de la llamada ‘escuela de Oviedo’, de gran relieve en el panorama de la filosofía contemporánea española. Inconformista, polémico, lúcido y culto, Gustavo Bueno constituye una referencia inevitable para analizar las últimas décadas de Asturias en las que, por su actitud testimonial, constituyó un modelo ético para muchas personas, especialmente jóvenes. Gustavo Bueno supo dejar, cuando fue menester, su despacho y salir a la calle, por lo que se da en este intelectual una relación muy cordial con la realidad.» (Faustino Fernández Álvarez, 100 Asturianos y Asturias, Caja Rural Provincial de Asturias, 1989).
1995 «Pregunta: El ideal del maestro es que los alumnos lo superen, usted mismo hablaba de la “Escuela de Oviedo” que ha dado nombres como Juan Cueto, escritores, poetas, filósofos, comunicólogos... ¿Ha encontrado el alumno perfecto? Respuesta: Todos. Somos un plural mayestático. Curiosamente, es una Escuela que se ha extendido más entre los científicos que entre los filósofos. No me atrevo a dar nombres por puras razones de objetividad.» (Gustavo Bueno, “El marxismo no puede morir”, Entrevista en Interviú, del 19 al 25 de junio de 1995).
En 1997, José María Laso Prieto reformuló el rótulo como “Escuela de Filosofía de Oviedo” (EFO) en una tribuna en La Nueva España:
1997 «Ha constituido un gran acierto de la Editorial Prensa Ibérica –integrante del grupo empresarial de La Nueva España– publicar la obra del profesor Gustavo Bueno El mito de la cultura. El libro citado ha superado ya tres ediciones en pocos meses y la cuarta lleva el mismo ritmo de venta. Tan inusitado éxito editorial, para una obra de contenido teórico, refleja el gran prestigio que como pensador ha alcanzado el fundador de la denominada Escuela de Filosofía de Oviedo.» (José María Laso Prieto, “Gustavo Bueno y la cultura”, La Nueva España, Oviedo, 12 de agosto de 1997).
2004 «Como consecuencia de ello, me integré en la denominada “Escuela de Filosofía de Oviedo” y comencé a participar en la organización de los Congresos de Filósofos Jóvenes y más tarde en los Congresos de Teoría y Metodología de las Ciencias organizados por la Sociedad Asturiana de Filosofía. Asimismo participé en la organización del XII Congreso de Filósofos Jóvenes, que se celebró en Oviedo en 1975, y en el que fui elegido vicepresidente del de Cádiz (1976) y presidente del de Barcelona, celebrado en 1977. De este núcleo docente, conocido como “Escuela de Oviedo”, surgió la realización de cuatro Congresos de Teoría y Metodología de la Ciencia, realizados alternativamente en Oviedo y Gijón, a cuya comisión organizadora me honro en haber pertenecido» (José María Laso Prieto, “Al recibir el nombramiento de hijo adoptivo de la ciudad de Oviedo”, El Catoblepas, 27, mayo 2004).
En las primeras décadas del siglo XXI, el rótulo “Escuela de Filosofía de Oviedo” o, sencillamente, “Escuela de Oviedo” se consolida:
2000 «Este Diccionario filosófico recoge, de modo compacto, global y unitario, el conjunto de Ideas que constituyen lo que, desde hace casi tres décadas, se conoce como Materialismo filosófico (una modulación que no debe ser confundida con el Materialismo dialéctico del Diamat, frente al cual se configura en muchos de sus puntos). Por tal entendemos el sistema filosófico que Gustavo Bueno viene desarrollando a partir, sobre todo, de la publicación de Ensayos materialistas en 1972. En la configuración y desarrollo de este ‘sistema’ han jugado un papel fundamental las aportaciones de la llamada ‘Escuela de Oviedo’. Un sistema filosófico no es (cuando se le considera desde una óptica materialista) un sistema deductivo que, partiendo de un principio único o de una axiomática cerrada, pueda ser capaz de derivar en cascada una muchedumbre de proposiciones y de Ideas que fueran ‘desplegando’ y ‘refractando’ este principio o aquella axiomática. Un sistema filosófico considerado desde el materialismo pluralista resulta del entretejimiento de Ideas múltiples que proceden, cada una a su modo, del terreno mismo ‘conceptualizado’ en el que se asientan las realidades del mundo ‘en marcha’ del presente.» (Pelayo García Sierra, Diccionario filosófico. Manual de materialismo filosófico. Una introducción analítica, Pentalfa, Oviedo, 2000).
2003 «Por lo que se refiere al materialismo filosófico, y utilizando la misma división en décadas ya mencionada, no cabe duda de que es en la quinta década (1976-1985) cuando comienza a distinguirse lo que, desde fuera, es denominado a veces como “grupo de Oviedo” o “escuela de Oviedo”. […] En definitiva, que la expresión “Círculo de Oviedo” o “Grupo de Oviedo” o “Escuela de Oviedo”, que originalmente designaba a un grupo de trabajo localizado geográficamente (en el Departamento de Filosofía, primero, en la Facultad de Filosofía, después, en la ciudad de Oviedo) en torno al profesor Gustavo Bueno y a su magisterio, no dice bien de quienes hoy trabajan con las herramientas del materialismo filosófico, y que, no sólo físicamente ya no son vecinos de esa ciudad española, sino que tampoco han recibido el magisterio directo de Gustavo Bueno, ya que su conocimiento del sistema viene por otras vías (la lectura y el estudio directo de sus obras, principalmente). Algo muy similar ocurre a quienes para referirse al materialismo filosófico cometen, desde nuestro punto de vista, la incorrección de hablar de “buenismo”, en referencia directa al creador del sistema. […] Lo cierto es que el materialismo filosófico no se agota en Gustavo Bueno. Y quien no sea capaz de ver algo tan simple como esto y siga insistiendo en acepciones tan poco acertadas para hoy como buenismo, o escuela buenista, o grupo de Oviedo, es que por algún motivo, no quiere hablar ni reconocer la existencia del “materialismo filosófico”» (Sharon Calderón, “El Congreso de Murcia y las oleadas del materialismo filosófico”, El Catoblepas, 20, octubre 2003).
2003 «Tal y como se ha planteado la cuestión de la historia del materialismo filosófico nos encontramos, por ahora, con tres oleadas: una primera oleada comprendida entre 1976 y 1985, caracterizada por lo que se ha venido llamando “Escuela de Oviedo”, en tanto que quienes pertenecen a esta oleada, efectivamente, se encontraban físicamente en esa ciudad, y se formaron como grupo de trabajo en torno al magisterio directo de Gustavo Bueno, preocupados principalmente por cuestiones de ontología y de historia del pensamiento; una segunda oleada comprendida entre 1986 y 1995, y en la que se van incorporando al materialismo filosófico algunas personas “ajenas” a ese inicial “Grupo de Oviedo” o “Escuela de Oviedo”; y una tercera oleada (1996-2005), caracterizada principalmente por estar formada por personas que no sólo no han recibido el magisterio directo de Gustavo Bueno, sino que su incorporación al materialismo filosófico ha venido de la lectura de distintas obras del sistema.» (Sharon Calderón, “La expansión del materialismo filosófico”, El Catoblepas, 22, diciembre 2003).
2005 «Pero eso no quita que, por volver a nuestro caso o a nuestro problema de la extraña y hasta atormentada relación entre el materialismo filosófico de nuevo cuño elaborado en la Escuela de Oviedo, y el “resto” de la filosofía española, tenga uno derecho a decir que constata en los parajes de la filosofía universitaria española una “pasiva” operación (valga el oxímoron) de desconocimiento o secundarización de las tesis de la Escuela de Oviedo en los más diversos campos. El índice más seguro de que esa constatación tiene base es sin duda el cuerpo sólido de una serie de libros del propio Bueno muy conscientemente metódicos y sistemáticos (desde los germinales El papel de la filosofía en el conjunto del saber de 1968 y los Ensayos materialistas de 1972 hasta las publicaciones recientes comprometidamente políticas El mito de la izquierda, Panfleto contra la democracia realmente existente y La vuelta a la caverna) junto con el trabajo coral de la revista El Basilisco, en sus dos épocas (1978-1984, y 1989-), y ahora también la revista electrónica El Catoblepas. […] Las filosofías pertenecientes a lo que cum grano salis venimos llamando el “resto” del campo académico español deben muy naturalmente recurrir a la coraza autodefensiva de la ignorancia agresiva frente al maestro de Oviedo.» (Patricio Peñalver, “La Escuela de Oviedo y el “resto” de la filosofía española”, El Catoblepas, 36, febrero 2005).
2010 «La Fundación Gustavo Bueno inaugura en abril de 2010 las actividades de la ‘Escuela de Filosofía de Oviedo’, rótulo que institucionalizaba entonces algunas de las actividades que ya venía realizando la Fundación, sucesoras del ‘Taller de Filosofía de Oviedo’. Se asumía así una denominación que, desde varios años antes, se utilizaba informalmente para denominar el entorno principal en el que se viene desarrollando el sistema del materialismo filosófico. Una denominación que gustaba particularmente a José María Laso Prieto (1926-2009), patrono fundador en 1997 de esta institución, y que utilizó por ejemplo en 2004, una vez más, en el discurso pronunciado al recibir el nombramiento de Hijo adoptivo de la ciudad de Oviedo: “…como consecuencia de ello, me integré en la denominada Escuela de Filosofía de Oviedo”. Por ‘escuela’ se entiende en español, entre otras cosas, tanto la casa o pórtico donde se enseña públicamente, como su doctrina, principios y fundamentos, y el conjunto de profesores, alumnos, discípulos y seguidores de un sistema determinado que se explica, se aprende y se construye. La Escuela de Filosofía de Oviedo, auspiciada por la Fundación Gustavo Bueno, cristaliza en una ciudad imperial que tuvo protagonismo singular en la historia de España, desde su refundación hace doce siglos como capital de un reino cristiano expansivo frente al enemigo islámico; una ciudad que hace tres siglos, cuando Feijoo se estableció en ella, se convirtió también en centro de la renovación filosófica moderna en lengua española. El lunes 19 de abril de 2010 se inició la actividad pública de la Escuela de Filosofía de Oviedo con la primera parte de una intervención de Gustavo Bueno, titulada El porvenir de la Filosofía en la sociedad democrática, que se continuó en otras dos sesiones.» (Memoria de la Escuela de Filosofía de Oviedo, Fundación Gustavo Bueno, 2010-…).
★ Sobre la Escuela de Oviedo en el proyecto Filosofía en español
Gustavo Bueno Martínez 1924-2016
José María Laso Prieto 1926-2009
Vidal Peña García 1941
Elena Ronzón 1955
Carmen Baños Pino 1959
Miguel Ángel Navarro Crego 1963
Luis Carlos Martín Jiménez 1967
Pelayo García Sierra 1968
Iván Vélez Cipriano 1972