Filosofía en español 
Filosofía en español

“Escolástica española”

Ya Leibniz, en una carta enviada a Nicolas Remond el 26 de agosto de 1714, se refiere a la filosofía escolástica como “philosophie espagnole” (en francés), señalando que hay oro en sus escorias (el polímata alemán se preciaba de haber leído a Rubio, Toledo, Fonseca y Suárez).

El rótulo “escolástica española” es usado por Marcelino Menéndez Pelayo en su Historia de los heterodoxos españoles:

1880 «Al lado de estos pensadores independientes, que libremente disputaban de todo lo opinable, se presentaban unidas y compactas las vigorosas falanges escolásticas de tomistas y escotistas y la nueva y brillantísima de filósofos jesuitas, que más adelante se llamaron suaristas. Porque, en efecto, no hay en toda la escolástica española nombre más glorioso que el de Suárez, ni más admirable libro que sus Disputationes Metaphysicae, en que la profundidad del análisis ontológico llega casi al último límite que puede alcanzar el entendimiento humano. Y Suárez, insigne psicólogo en el De anima, es, con su tratado De legibus, uno de los organizadores de la filosofía del derecho, ciencia casi española en sus orígenes, que a él y a Vitoria (De indis et iure belli), a Domingo de Soto (De iusticia et iure), a Molina (De legibus) y a Baltasar de Ayala (De iure belli) debe la Europa antes que a Grocio ni a Puffendorff. ¿Quién enumerará todos los jesuitas que con criterio sereno y desembarazado trataron todo género de cuestiones filosóficas, apartándose, en puntos de no leve entidad, de lo que pasaba por doctrina tomística pura? ¿Cómo olvidar la Metafísica y la Dialéctica de Fonseca, el tratado De anima del cardenal Toledo, el De principiis de Benito Pereira, los cursos de Maldonado, Rubio, Bernaldo de Quirós, Hurtado de Mendoza y el atrevidísimo de Rodrigo de Arriaga (hombre de ingenio agudo, sutil y paradójico, que no tuvo reparo en impugnar a Santo Tomás y a Suárez), y, sobre todo, las Disputationes Metaphysicae, pocas en número pero magistrales, que se han entresacado de los libros de Gabriel Vázquez? Además, casi todas las obras de los teólogos lo son a la vez de profundísima filosofía» (Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, libro V, epílogo, 1880).

También lo emplea el cardenal Zeferino González en su Historia de la filosofía:

1886 «Contemporáneos de Gerson y de Cusa, y no menos dignos de loa que ellos, fueron los españoles Juan de Torquemada (1388-1468), religioso dominico y Cardenal de la santa Iglesia Romana, y Alfonso Tostado, llamado también el Abulense, por haber sido obispo de Ávila, en cuya catedral se ve hoy su sepulcro. Sin ser propiamente filósofos, son dos escritores que representan y reflejan, no solamente la ciencia eclesiástica, sino la Filosofía escolástica española en aquel siglo» (Zeferino González, Historia de la filosofía, 2ª edición, tomo 2, pág. 416, 1886).

Sin embargo, los investigadores en la materia suelen atribuir el rótulo “escolástica española” o, mejor dicho, el rótulo “escolástica tardía española” al teólogo alemán Karl Eschweiler, que lo emplea (en alemán) en su artículo “La filosofía de la escolástica tardía española en las universidades alemanas del siglo XVII” de 1928:

1928 «Der Leser, der nicht gerade mit der Ideengeschichte des siebzehnten Jahrhunderts beschäftigt war, wird gewiss erstaunt sein über die nach Ausdehnung und Tiefe außerordentlich große Wirksamkeit, welche die Metaphysik der Spanier in Deutschland und Holland ausgeübt hat. Trotzdem ist es gar keine Entdeckung, was hier vorgelegt wird; eher ist es eine Aufdeckung von Kenntnissen, die, heute durch mannigfache Umstände verdunkelt, noch im achtzehnten Jahrhundert allgemein waren. Damals war es ein Modewort, die metaphysicationes hispanicae der Erfahrungswissenschaft und dem hausbackenen praktischen Menschenverstand gegenüberzustellen. […] Die Heimat des gewöhnlich Spätscholastik genannten Aufschwungs der katholischen Theologie und Philosophie ist Spanien, vor allem das Spanien Karls V. und Philipps II. Das Beiwort «Spät-» in der üblichen Benennung passt nicht gut zu der erstaunlichen Kraft und Lebendigkeit dieser Scholastik, die der grobartigen Machtentfaltung des politischen Spaniens entspricht; ja ihr Einfluss auf das europäische Geistesleben übertrifft diese noch an Reichweite und Dauer. Bald nach dem Beginn teilt sich der Aufschwung der spanischen Spätscholastik in zwei Lehrrichtungen, die in der Hauptsache von dem Orden des hl. Dominikus und von der jungen Stiftung des hl. Ignatius getragen werden” (Karl Eschweiler, “Die Philosophie der spanischen Spätscholastik auf den deutschen Universitäten des siebzehnten Jahrhunderts», Spanische Forschungen der Görres-Gesellschaft I, págs. 251 y 262, 1928).

1928 “Los lectores poco familiarizados con la historia intelectual del siglo XVII se asombrarán sin duda del extraordinario alcance y la profunda influencia que ejerció la metafísica española en Alemania y los Países Bajos. Sin embargo, lo que aquí se presenta no es un descubrimiento, sino la revelación de un conocimiento que, si bien hoy se encuentra velado por diversas circunstancias, era de dominio público en el siglo XVIII. En aquella época, era común contraponer las metaphysicationes hispanicae a la ciencia empírica y al sentido común. […] La cuna del auge de la teología y la filosofía católicas, conocido como escolástica tardía, es España, especialmente la España de Carlos V y Felipe II. El prefijo «tardío» en la denominación habitual no se ajusta bien al asombroso vigor y vitalidad de esta escolástica, que corresponde a la contundente demostración de poder en la España política; de hecho, su influencia en la vida intelectual europea supera esta en alcance y duración. Poco después de su inicio, el auge de la escolástica tardía española se dividió en dos escuelas de pensamiento, apoyadas principalmente por la Orden de Santo Domingo y la joven fundación de San Ignacio” (Karl Eschweiler, “La filosofía de la escolástica tardía española en las universidades alemanas del siglo XVII”, 1928).

 

A partir de esos años, el rótulo se vuelve de uso común. Recogemos algunos pasajes por su interés:

1940 «El criterio para la ordenación de estos escolásticos han de ser las distintas direcciones o escuelas que entre ellos se manifestaron dentro de la tendencia general propia de la Filosofía Escolástica. Esto es evidente; y este criterio han seguido los que han intentado clasificar metódicamente la Escolástica española del siglo XVI. Don Gumersindo Laverde divide a estos filósofos: «en tomistas (dominicos), escotistas (franciscanos), suaristas (jesuítas), baconistas (carmelitas), etcétera, según que filosofaban ad mentem divi Thomae, subtilis Scoti, eximii Suarez, doctoris resoluti Joannis Bacon, etc.». Menéndez y Pelayo divide el «Peripatetismo escolástico» español del siglo XVI en cuatro escuelas: «I. Escuela tomista pura (dominicos y algunos religiosos de otras órdenes, especialmente carmelitas).» «II. Escuela tomista disidente o modificada en algunos puntos (Filosofía jesuítica, suarismo).» «III. Escuela escotista (franciscanos).» y «IV. Escolásticos de otras órdenes (o no pertenecientes a ninguna)». Yo creo que la clasificación más adecuada es esta; y esta me propongo seguir, agrupando a estos escolásticos en cuatro tendencias: tomista, jesuítica, escotista y varia o independiente. Me ocuparé, pues, de todos los escolásticos que incluye Bonilla en su índice, y de algunos más que él omite, pero que es indispensable estudiar; y todos irán colocados según el orden racional expuesto” (Marcial Solana, Historia de la filosofía española. Época del Renacimiento (siglo XVI), tomo tercero, pág. 15, 1940).

1942 «Existe una escolástica española que se extiende densa desde Vitoria hasta Suárez y que tiene una localización que le da carácter nacional en grado no conocido hasta ella por la Escolástica. Es, más que una continuación de la medieval, una restauración de ella que acaba alcanzando las mismas alturas en Suárez. Por algunos puntos, señaladamente por la independencia que las Disputaciones del último devuelven a la metafísica respecto de la teología, es otro de los orígenes de la filosofía moderna” (José Gaos, “Localización histórica del pensamiento hispanoamericano (notas para una interpretación histórico-filosófica”, Cuadernos Americanos, I/4, 1942).

1998 «¿Cómo puede considerarse ‘explicada’ científicamente a la escolástica española, a partir de la categoría del ‘retraso’ o del estancamiento histórico en la época medieval? ¿Acaso no era tan actuales las Disputaciones metafísicas de Suárez como los Tratados de Giordano Bruno? ¿Acaso no era tan medieval Lutero como San Juan de la Cruz? ¿Es que se enseñaban verdades filosóficas superiores en Europa a las que se enseñaban en España? Esto sólo podrá afirmarlo quien suponga que el cogito cartesiano es el fundamento de la filosofía moderna o el que sostenga que las ‘mónadas’ de Leibniz constituyen un descubrimiento asombroso comparable con el de las geometrías no euclidianas; pero quien vea en el cogito, o en las mónadas, meras construcciones ideológicas (sin duda, de gran interés arqueológico, el mismo que puedan tener las pelucas o las reverencias en la Corte) no podría lamentar el supuesto ‘retraso’ de la filosofía española en esos terrenos. Es preciso liberarse de la categoría histórica del ‘retraso histórico’ como si fuese una categoría historiográfica explicativa. ¿Acaso la escolástica española no tiene que ser explicada históricamente por su mismo presente, y no por un pasado declarado inerte? Es decir, por las funciones que a ella le correspondió desempeñar, en un imperio católico que necesitaba urgentemente organizar un clero, una administración, unos gobernantes, que estaban actuando no ya mirando a un pasado, sino en un presente que les urgía” (Gustavo Bueno, “España”, pág. 37, 1998).

1999 «Mientras que la ‘Reconquista’ no planteó a los teólogos (o a los filósofos) españoles de la Edad Media mayores dificultades doctrinales, la ‘Conquista’ levantó inmediatamente un tropel de objeciones a los teólogos, juristas o filósofos de la escolástica española, cuyo foco principal actuaba desde San Esteban de Salamanca. Acaso, porque mientras la ‘Reconquista’ podía ser justificada como ‘recuperación’ de un Reino que había sido previamente robado, en la ‘Conquista’ una tal justificación no era posible” (Gustavo Bueno, España frente a Europa, pág. 324, 1999).

1999 «Nada más superficial, por no decir estúpido, que llamar «medieval» a toda esa masa de pensamiento español que se engloba bajo el rótulo «escolástica española»: la obra de Vitoria o la de Suárez es tan moderna como la de Descartes o la de Maquiavelo, aunque estuviese escrita en latín” (Gustavo Bueno, “La esencia del pensamiento español”, pág. 80, 1999).

 
Sobre la escolástica española en el proyecto Filosofía en español

 
Bibliografía sobre la escolástica española

Alonso Getino, Luis G. (1930): El Maestro Fray Francisco de Vitoria. Su vida, su doctrina e influencia, Imprenta Católica, Madrid.

Belda Plans, Juan (2000): La Escuela de Salamanca y la renovación de la teología en el siglo XVI, BAC, Madrid.

Bueno, Gustavo (1999): “La esencia del pensamiento español”, El Basilisco 26, págs. 67-80.

Bueno Sánchez, Gustavo (2011a): “James Brown Scott”, entrada en el Proyecto Filosofía en español.

Fraile, Guillermo (1971): Historia de la Filosofía española. Desde la época romana hasta fines del siglo XVII, BAC, Madrid.

Gaos, José (1942): “Localización histórica del pensamiento hispanoamericano (notas para una interpretación histórico-filosófica”, Cuadernos Americanos I/4, págs. 63-86.

Hernández, Ramón (1992): “Francisco de Vitoria”, en Laureano Robles (ed.), Filosofía iberoamericana en la época del Encuentro, Trotta-CSIC, págs. 223-241.

Langella, Simona & Ramis Barceló, Rafael (eds.) (2021): ¿Qué es la Escuela de Salamanca?, Sindéresis, Madrid.

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Madrid Casado, Carlos M. (2024): “A vueltas con la filosofía española y la filosofía en español”, Jot Down (artículo dentro de La querella española, 8 de diciembre de 2024).

—— (2026): “La Escuela de Salamanca (1526-2026): reconsideración filosófica”, El Catoblepas 215, pág. 1.

Martín Jiménez, Luis Carlos (2019): “La implantación política de la filosofía española”, El Basilisco 53, págs. 18-75.

Prieto López, Leopoldo J. (2013): Suárez y el destino de la metafísica, BAC, Madrid.

Prieto López, Leopoldo J. & Cendejas Bueno, José Luis (eds.) (2024): Proyección de la Escolástica jesuita española en el pensamiento británico, Brill, Leiden.

Ramis Barceló, Rafael (2024): La Segunda Escolástica, Dyckinson, Madrid.

Schneemann, Gerhard (2015 [1879-1880]): Origen y desarrollo de la controversia entre el tomismo y el molinismo, Biblioteca Filosofía en español, Oviedo (traducción, estudio preliminar y notas por Juan Antonio Hevia Echevarría).

Solana, Marcial (1940): Historia de la filosofía española. Época del Renacimiento (siglo XVI), tomo tercero (“Filósofos escolásticos”), Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, Madrid-Santander.

cmmc