Filosofía en español 
Filosofía en español

Decadencia de la filosofía griega

José Téllez

Decadencia de la filosofía griega

 

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Colección Universo · Ediciones España
Tomo VII · Sistemas Filosóficos · Número 9

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Nihil obstat: Alejandro Martínez Gil, Censor. Madrid, 10 de noviembre de 1944.
Imprímase: Casimiro, Obispo Auxiliar y Vicario General.

Gráficas Excelsior - Cristo, 7 - Madrid, 16 páginas + cubiertas [ 1944 ]
 



ZG HF1 § 90

El grande y fecundo movimiento filosófico iniciado por Sócrates, desenvuelto y completado por Platón, Aristóteles, Zenón y Epicuro, entró en manifiesta y pronta decadencia con la muerte de sus últimos representantes.

Un siglo después de la muerte y antes de la aparición de la Filosofía cristiana, se produjo un período de crisis, de transición, que tuvo estas manifestaciones.

a) Un movimiento escéptico que se apoderó de todos los filósofos, concretándose principalmente en el escepticismo pirrónico, en el académico y en el positivista.

b) Una propagación de la filosofía helénica entre los romanos.

c) Un movimiento ecléctico y sincretista derivado del contacto y fusión de la filosofía griega con las ideas científicas y tradiciones del Oriente.

ZG HF1 § 91
Escepticismo pirrónico

Pirrón, de quien recibe el nombre esta escuela, nació en Elis y acompañó a Alejandro Magno a Egipto, Persia e India. De vuelta a su patria comenzó a dogmatizar en sentido escéptico y a vivir y a obrar en armonía con su teoría. Fue muy honrado por sus conciudadanos y murió a la avanzada edad de noventa años.

Pirrón sólo negaba al hombre el conocimiento de la verdad objetiva y de la esencia de las cosas, pero no negaba la realidad subjetiva, ni el valor de los sentidos como norma de conducta práctica en el proceso de la vida. El hombre debe obrar en conformidad con las prescripciones de la ley, de la cual emana la distinción entre lo bueno y lo malo; pero debe abstenerse de afirmar y de negar cosa alguna acerca de la realidad objetiva del mundo externo, de las cosas sensibles, y con mayor razón de las cosas espirituales. Los efectos e impresiones que en sí mismo experimenta, no dan derecho ni medio al hombre para afirmar nada en pro ni en contra de la existencia y naturaleza de las causas. En este quietismo de juicio y en ejecutar ciegamente las leyes consiste la felicidad del hombre

La escuela de Pirrón duró poco tiempo después de su muerte.

Discípulos de Pirrón fueron Timón Euriloco, Filón, &c.

ZG HF1 § 92
Escepticismo académico

El escepticismo académico es una transformación de la escuela platónica. El autor de esta transformación fue Arcesilao, sucesor de Crates en la Academia. Puso de nuevo en boga el método socrático de enseñanza. Exageró la impotencia de la razón para cerciorarse de la realidad de las cosas y para llegar a la posesión de la verdad. Fue llamada la Academia regida por Arcesilao Academia media o Academia segunda.

La Academia tercera o nueva debió su origen a Carnéades. Su doctrina se diferencia poco de la de Arcesilao. Carnéades dirigió todos sus trabajos a combatir el estoicismo.

Sucedióle Clímaco, que se limitó a continuar las enseñanzas de su maestro y poner por escrito sus argumentos.

A Clímaco, Filón de Larisa, el cual se propuso instaurar la pureza académica de Platón. Filón reconocía la posibilidad de conocer los objetos con certeza y evidencia, y admitía, además, ciertas proposiciones lógicas como absolutamente ciertas.

El movimiento iniciado por Filón de Larisa recibió incremento en manos de Antíoco de Ascalón, el cual admitía la evidencia intelectual o percepción clara de la razón como criterio de la ciencia y reconocía la evidencia de los sentidos como razón y fuente de juicios ciertos y verdaderos.

ZG HF1 § 93
Escepticismo positivista. Enesidemo

El escepticismo positivista es una resurrección del anticuado pirronismo. Fue su principal representante Enesidemo.

Sabido es que el pirronismo es la duda universal, y Enesidemo reducía a diez los fundamentos de esta duda universal, que llamó tropos. Enesidemo es cretense.

ZG HF1 § 94
Sexto Empírico

Otro escéptico positivista es Sexto Empírico, el principal representante de la escuela. Era médico. Para Sexto, el escepticismo es una especie de arte o disciplina esencialmente dubitativa, una facultad o fuerza indagatoria y a la vez hesitatoria de suyo y siempre, de manera que en ningún caso y por ninguna razón produce asenso o disenso en el hombre. El verdadero escéptico se mantiene siempre en la duda; no se inclina jamás a parte ninguna, y esto, no ya tratándose de asenso cierto, sino también de asenso probable, en el cual el verdadero escéptico se distingue y separa del escéptico académico, que admite probabilidades, es decir, que en sus juicios se inclina a una parte más que a otra; esto sin contar que el escepticismo académico afirma que todas las cosas son incomprensibles, afirmación de que se abstiene el escéptico verdadero, el cual ni afirma ni niega tampoco la incomprensibilidad de las cosas.

El fin que se propone el escepticismo, como fin último y supremo del hombre, fin que se consigue en lo posible por medio del escepticismo, es la imperturbabilidad de la mente, la ataraxia, la tranquilidad perfecta del ánimo.

ZG HF1 § 95
La filosofía entre los romanos

El genio romano no era el más a propósito para el cultivo de la filosofía.

Sin embargo, nada ni nadie pudo impedir que la filosofía griega se infiltrara, se extendiera y se arraigara entre los romanos. Así es que, en los últimos tiempos de la República, los romanos, que hasta entonces no habían cultivado más que el derecho, comenzaron a aficionarse a los estudios filosóficos, llegando a tomar cuerpo en Lucrecio y Cicerón. Pero no crearon nada; se limitaron a imitar.

ZG HF1 § 96
La escuela peripatética entre los romanos

No fue la preferida la escuela peripatética; pero hubo discípulos de Aristóteles en Roma. Los principales son: Andrónico de Rodas, que ordenó las obras de Aristóteles y las vulgarizó entre los romanos; Alejandro de Egas, que fue maestro de Nerón; Cratipo, maestro de Quinto Cicerón; Aristóteles de Mesina, impugnador del escepticismo positivista; el médico Galeno y otros.

El más notable es Alejandro de Afrodisia, llamado por antonomasia entre los romanos el Comentador. Sus comentarios de las obras de Aristóteles sirvieron luego de norma a los escolásticos para sus comentarios. Alejandro de Afrodisia estudió ya bastante detenidamente la cuestión de los universales, que veremos después.

ZG HF1 § 97
La escuela epicúrea entre los romanos

Fueron muy numerosos, entre los romanos, los adeptos a las doctrinas de Epicuro, entre ellos, Cayo Casio, Pomponio Ático Veleyo y muchos poetas, entre ellos Horacio.

Mas, el principal de todos fue Tito Lucrecio Caro. Nació el año 99 antes de nuestra era y se suicidó a los cuarenta y cuatro años de edad. Su obra principal es “De rerum natura” (De la naturaleza de las cosas). En esta obra, Lucrecio expone, desenvuelve y acentúa, en sentido materialista y ateo, la doctrina de Epicuro, a quien apellida ornamento de la nación griega y considera el más ilustre de los filósofos. Para Lucrecio no hay más dios ni más causa de los seres que la naturaleza creadora de las cosas y se complace en declarar cruda guerra a los dioses y a toda religión. Niega la inmortalidad del alma, se burla de los vanos terrores que al vulgo de los hombres inspira la muerte, pues, dice el desgraciado, que después de la muerte ningún dolor ni pena puede ya experimentar el hombre.

ZG HF1 § 98
La escuela académica entre los romanos

Pocos partidarios tuvo en la realista Roma el idealista Platón. Bruto y Varrón manifestaron inclinación por el maestro de Aristóteles.

En cambio, la Academia nueva tuvo un partidario brillantísimo, Cicerón.

Nació Cicerón en el Arpino, ciento seis años antes de Jesucristo, intervino activamente en los negocios públicos de su patria y murió asesinado a los sesenta y cuatro años de edad.

Es el más brillante orador romano y uno de los primeros del mundo. Es también insigne filósofo. En su juventud siguió las lecciones del epicúreo Fedro, del peripatético Filón de Larisa, de los estoicos Diodoto y Posidonio y del académico Antíoco. Todos los grandes filósofos y todos los sistemas notables hallan gracia en su presencia y atraen sus miradas. Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Zenón el estoico, todos merecen sus elogios; sólo Epicuro y su escuela le inspiran repugnancia. La filosofía de Cicerón resulta, por tanto, ecléctica. Su doctrina filosófica puede condensarse de esta manera.

El hombre no puede conocer la verdad con certeza y evidencia; tiene que contentarse con juicios más o menos probables, más o menos verosímiles, y a ellos debe atenerse el hombre prudente en todo, pero especialmente en las cosas prácticas de la vida. Escribe Cicerón magníficos pasajes de literatura filosófica para demostrar la existencia de Dios; discurre con profundidad acerca de su naturaleza y atributos, aduce sólidos argumentos en favor de la inmortalidad del alma.

La dirección general de la Filosofía de Cicerón coincide con la Academia nueva, pero modificando y atenuando el escepticismo rígido de la misma, es decir, moderando sus principios, aunque sin rechazarlos.

En cuestiones cosmológicas y físicas es más escéptico que en las demás; a la teoría, en cambio, de Epicuro declara guerra a muerte.

En materia de metafísica, de política y de moral se inspira alternativa y parcialmente en Platón, Aristóteles y la escuela estoica, dando la preferencia a la moral y a la práctica de los deberes sociales sobre la ciencia.

ZG HF1 § 99
El estoicismo entre los romanos. Séneca

Séneca, Epícteto y Marco Aurelio son los principales representantes en Roma de la escuela estoica.

Séneca (Lucio Anneo) floreció en el siglo primero del cristianismo. Es cordobés. En su juventud se dedicó al foro, donde su elocuencia sobresalió hasta el punto de excitar celos y suspicacias en Calígula; lo cual, visto por Séneca, se retiró del foro y se dedicó a la Filosofía. Fue maestro de Nerón, por voluntad de su madre Agripina. Murió abriéndose las venas por orden de su discípulo, con estoica impasibilidad, dictando un discurso en que rebosan sublimes máximas morales y cierta magnanimidad propia del orgullo estoico.

El fondo de la filosofía de Séneca es el estoicismo, y lo es especialmente desde el punto de vista de la moral. Para Séneca, lo mismo que para Cicerón, la certeza y la evidencia están fuera del alcance de la razón humana en las cosas físicas y en las ciencias especulativas, debiendo limitarnos a asentir a lo probable y verosímil.

Para el maestro de Nerón, como para los estoicos, Dios es la mente o razón del universo, y es, a la vez, todo el universo unido considerado en todas sus partes, superiores o inferiores, visibles o invisibles.

La virtud –enseña Séneca– es el único y supremo bien a que debe aspirar el sabio. Consiste ésta en vivir conforme a la naturaleza humana y es cosa muy fácil de suyo, por más que las preocupaciones y locura general de los hombres la haga difícil.

La virtud es lo que hace al hombre verdaderamente sabio; la virtud que resume y representa todas las virtudes y que lleva consigo el bien supremo y la felicidad del hombre es la prudencia; porque a esta acompañan necesariamente la templanza, la fortaleza o constancia, la imperturbabilidad, la exención de la tristeza y, consiguientemente, la felicidad. Así es que el sabio, el hombre de la virtud estoica “no temerá la muerte ni las cadenas ni el fuego ni los golpes de la fortuna; pues sabe que estas cosas, aunque parecen malas no lo son en realidad”.

Séneca enseña y ensalza el culto de Dios y su providencia paternal para con los hombres, y recomienda su imitación como medio eficaz de perfeccionamiento moral. Sin rechazar ni condenar en absoluto la esclavitud, tiene Séneca para los esclavos palabras de benevolencia y máximas de dulzura y dignidad, que no se encuentran en los filósofos que le precedieron. Séneca enseña la fraternidad que liga a los hombres entre sí y que radica en la misma naturaleza.

ZG HF1 § 100
Epícteto y Marco Aurelio

Epícteto es un filósofo muy parecido a Séneca, aunque más influenciado que éste por la naciente doctrina cristiana. Es un estoico, con la soberbia propia de los estoicos, al afirmar que el hombre puede adquirir por sí mismo todo el bien y todo el mal sin esperar ni recibir nada de nadie. Por lo demás, Epícteto nos muestra en su “Enchiridion” una doctrina más propia de un filósofo cristiano que de un filósofo gentil.

Marco Aurelio es otro gran filósofo de la escuela estoica. Se parece mucho a Epícteto. Lo que en Marco Aurelio llama más la atención es la fidelidad, el rigor y la constancia con que practicó las máximas más rígidas de la moral estoica en medio de la corrupción que le rodeaba. Nació Marco Aurelio el año 121 de la Era Cristiana; fue adopta do por Antonino Pío, a quien sucedió en el Imperio. Murió el año 180.

ZG HF1 § 101
Movimiento de transición

Hasta la aparición de las escuelas cristianas, después de la muerte de Marco Aurelio, florecieron unos filósofos que marcaron una transición hacia esta escuela.

Galeno, el célebre medien, que floreció en Roma bajo el reinado de Marco Aurelio.

Plutarco, que floreció bajo el imperio de Trajano. Su obra “Vidas paralelas de los grandes hombres de Grecia y de Italia”, ha hecho su nombre popular entre los eruditos.

Luciano de Samosata. Es antor de “Diálogos de los muertos” y de “Asamblea de los dioses”. Es el Voltaire del politeísmo greco-romano.

Apuleyo, su doctrina es una amalgama informe de las doctrinas de Platón y de Aristóteles. Tiene gran predilección por los demonios. Es autor del “Asno de Oro”, donde recomienda se dé culto al genio o demonio encargado de nuestra persona, nuestra vida y nuestras acciones.

ZG HF1 § 102
Los nuevos pitagóricos

Sextio, que floreció bajo Julio César y Augusto. Su doctrina es mezcla de las doctrimas de Pitágoras y de Zenón.

Soción, natural de Alejandría y uno de los maestros de Séneca.

Apolonio de Tyana, célebre pseudotaumaturgo, que en el primer siglo de la Era Cristiana metió mucho ruido en el imperio romano con sus prodigios y falsos milagros, corregidos y aumentados por Filóstrato, cien años después de la muerte de Apolonio. En el terreno doctrinal, además de la importancia que concedía a las fórmulas aritméticas de Pitágoras, recomendaba y practicaba el estudio de la música, las matemáticas y la astronomía.

ZG HF1 § 103
Movimiento intelectual de Alejandría

Alejandría, la primera ciudad del imperio romano después de la capital, fue fundada por Alejandro Magno. Alejandría llegó a ser en poco tiempo, por su posición geográfica, el depósito general del comercio del mundo; el centro adonde convergían el Oriente y el Occidente, la Grecia y el África, y el punto donde se daban cita los sabios, los filósofos, los artistas, los poetas, los gramáticos, los astrónomos, los matemáticos y hasta los teólogos y sacerdotes; porque todos ellos encontraban favorable acogida y protección en el famoso “Museum”, fundación regia de los sucesores de Alejandro. Era como la Universidad de la Edad Media, donde se estudiaba todo. Allí se formó una gran biblioteca, que contaba con cuatrocientos mil volúmenes referentes a toda clase de conocimientos, cuando fue destruida en tiempo de César, desastre que reparó Marco Antonio haciendo trasladar a Alejandría la biblioteca que el rey Pérgamo había regalado al Senado romano. Por fin desapareció la biblioteca de Alejandría definitivamente por el fanatismo de los musulmanes.

En Alejandría florecieron sabios de todo linaje y se escribieron obras de mucha importancia.

Todas las filosofías del mundo tomaron parte en el movimiento de Alejandría, y principalmente la filosofía griega. Y cuando el torbellino de tan encontradas ideas agitaba la sociedad alejandrina, brilló en ella la luz del cristianismo, pues llegó al Museum el eco lejano de la palabra del Verbo de Dios, que resonaba en las orillas del Jordán.

Como resultado de todo ello se formaron en Alejandría multitud de tendencias ideológicas, que pueden reducirse a tres escuelas:

La escuela greco-judaica.

La escuela gnóstica.

La escuela neo-platónica

ZG HF1 § 104
Escuela greco-judaica

La filosofía greco-judaica es una concepción sincrética de mosaísmo y helenismo; es un ensayo de conciliación, o, mejor dicho, de fusión e identificación entre la Biblia y la Filosofía griega. Para llegar al resultado apetecido, Aristóbulo, fundador de la escuela, buscaba en Orfeo, Hesíodo y Homero textos expresivos de la doctrina contenida en el texto bíblico; se empeñó en probar que Pitágoras y Platón recibieron su doctrina de los judíos; buscó relaciones entre la mitología griega y las relaciones del Pentateuco: interpretó en sentido alegórico los pasajes doctrinales e históricos del Antiguo Testamento, poniéndolos en armonía con las teorías de la Filosofía griega. Contribuyo a esta escuela la famosa y autorizada versión de la Biblia al griego por los Setenta. Clemente de Alejandría y Eusebio de Cesárea cuentan a este filósofo entre los peripatéticos, pero fue más bien, como se ha dicho, ecléctico. No se conservan sus obras, sino solamente unos trozos citados por los referidos escritores cristianos.

ZG HF1 § 105
Filón

Nació en Alejandría unos treinta años antes de Jesucristo. Judío, nacido, al parecer, de familia sacerdotal. Por causa de las persecuciones sufridas en Alejandría por los judíos, fue enviado por los suyos de embajador a Roma, donde se hallaba hacia el año 40 de nuestra Era.

El pensamiento filosófico de Filón es un ensayo de conciliación y armonía entre la filosofía griega y la doctrina contenida en los libros sagrados del judaísmo. Su punto de partida es la interpretación alegórica de los libros sagrados. Cuando no le basta la alegoría, acude a la interpretación mística. Hay muchas contradicciones en su doctrina. Desde luego es muy oscuro su pensamiento, pues se mueve en campos muy difíciles de conciliar.

Puede condensarse su doctrina en estos puntos:

a) Dios es el Ser universal, el ser como ser; su esencia es incomprensible para nosotros, pues solamente sabemos que existe o es, pero no lo que es. Dios está en el mundo no con presencia de esencia, sino con presencia de operación. Dios es incorpóreo, invisible, superior a la virtud, a la ciencia, al bien, a la belleza. Dios sólo posee perfecta libertad, la cual se extiende a la creación del mundo, pues todas las demás cosas están sujetas a la necesidad.

b) El mundo fue creado libremente por Dios; pero esta creación no es obra inmediata de Dios, sino del Logos, ser intermedio entre Dios y el mundo; ser anterior y superior a éste, pero inferior y posterior a aquél, aunque se llama hijo de Dios, porque es su obra más perfecta y su efecto inmediato. La sabiduría de Dios es la madre del Logos.

c) La felicidad consiste en la contemplación intuitiva de Dios; intuición que el hombre no puede alcanzar por sus esfuerzos, y que sólo es efecto de una iluminación divina.

d) Nuestra inteligencia es de tal condición o naturaleza, que pudiendo comprender las demás cosas, no puede conocerse a sí misma.

e) La teoría antropológica de Filón coincide con la de Platón; lo mismo acontece en el terreno de la moral.

ZG HF1 § 107
El gnosticismo

Es un sistema filosófico cuyo problema fundamental que trata de resolver es el del origen del mal, con el cual se halla íntimamente ligado el problema que se refiere al origen del mundo.

El gnosticismo ha dado lugar a cuatro escuelas:

Escuela panteísta, Escuela idealista, Escuela antijudaica, Escuela materialista.

ZG HF1 § 108
Gnosticismo panteísta

Su principal representante es Valentino, que vivía y dogmatizaba en Alejandría por los años 140 de nuestra Era.

El gnosticismo panteísta se reduce a estos puntos

a) Desde la eternidad y antes que todas las cosas y como principio de todas ellas, existía el Abismo, al cual acompañaba el Silencio. Al cabo de infinidad de siglos, el Abismo concibió la idea de manifestarse, y, habiendo depositado esta idea en su compañero, el Silencio, nacieron de ella simultáneamente la Inteligencia y la Verdad. Esos cuatro Eones primitivos son una tétrada, de la que surge una ogdoada, porque la Inteligencia y la Verdad producían la Palabra y la Vida, y éstas, a su vez, al Hombre y a la Iglesia.

Esta ogdoada da origen a otros 22 eones. La emanación de unos y otros hácese por parejas.

b) El eón femenino Sophia, último de los treinta cuyo conjunto forma y representa el mundo inteligible o superior, habiendo concebido un deseo de comprender al Padre (Ser primitivo o divino), produjo en el Pleroma una perturbación o desequilibrio, que cesaron cuando el Hijo único del Padre (la inteligencia) produjo una nueva pareja de eones, a saber el Cristo y el Espíritu Santo. Sin embargo, a causa de su desordenado deseo de unirse con el Abismo y de comprender su ser, la Sophia fue desterrada del Pleroma y precipitada al infierno, transformándose en Sophia Achamoth, o sabiduría de orden inferior, y dando origen con sus pasiones, crisis y agitaciones al mundo material y visible, el cual es, por consiguiente, una degeneración del inteligible. La materia y el Demiurgo son las producciones primeras de la Sophia inferior, la cual, por medio del Demiurgo, que es como el alma universal y el principio activo del mundo, produce todos los seres mundanos, y entre ellos al hombre, el cual recibe su cuerpo de la materia, su alma del Demiurgo y la parte espiritual de la Sophia inferior, la cual recibió este poder del Espíritu Santo enviado por Cristo.

c) En la constitución del mundo entran tres principios fundamentales: la materia pura, la vida animal, la vida espiritual.

Llamase Gnosis la ciencia perfecta que Jesucristo reveló a los hombres, que –dicen los gnósticos– es la que ellos enseñan.

ZG HF1 § 110
Gnosticismo dualista

Es representado principalmente por Saturnino y por Basílides.

El primero admitía dos reinos: el de la Luz y el de las Tinieblas.

En la cúspide del reino de la Luz, como primer origen de los seres que le componen, está el Dios supremo, oculto en sí mismo e incomprensible en su esencia, del cual proceden los seres que constituyen el mundo de los espíritus. Este proceso se verifica de lo más perfecto a lo menos perfecto, y el último grado corresponde a los siete ángeles o espíritus inferiores encargados de formar y organizar el mundo visible, al cual apenas llega un débil reflejo de la luz divina que brilla en el mundo superior de los espíritus. A causa de su impotencia relativa y de la oposición de Satán, principio del mal, los siete ángeles productores del mundo sólo consiguieron comunicar y fijar en cierto número de hombres la chispa divina procedente del mundo superior. De aquí la existencia originaria de hombres naturalmente buenos y hombres naturalmente malos…

La materia es el origen del mal, cuya personificación es Satán. De ahí que Saturnino y sus adeptos consideraban malo cuanto tiene contacto interno con la materia; condenaban hasta la comida de carne y afirmaban que el matrimonio es una institución ilícita y satánica.

El sistema de Basílides es esencialmente dualista, como el de Saturnino. Para Basílides, el reino de la Luz y el reino de las Tinieblas son dos reinos igualmente eternos, existentes por sí mismos e independientes el uno del otro. El desorden comenzó cuando ciertos seres del mundo tenebroso, habiendo percibido la luz de las inteligencias del mundo celeste, quisieron unirse a éstas.

Para separar de nuevo la luz de las tinieblas; para libertar al espíritu de las trabas de la materia; para restablecer el orden primitivo, envió el Padre a Cristo al mundo.

ZG HF1 § 111
Gnosticismo antijudaico

Marción es el principal representante de esta escuela, que se llama antijudaica, a causa del antagonismo absoluto que establece entre el Cristianismo y el judaísmo.

El Dios del Evangelio, lejos de ser el mismo Dios que adoraban los judíos, es no sólo distinto, sino antitético de él en sus atributos, en sus obras y en sus manifestaciones. El primero es el Dios supremo, el Ser inefable y absolutamente puro, que excluye toda comunicación con la materia; mientras que el segundo es un dios inferior, organizador de la materia y del mundo. Nada hay de común entre el Antiguo y Nuevo Testamento. La materia es eterna y el origen del mal.

ZG HF1 § 112
Gnosticismo materialista

Los principales representantes de esta escuela son Carpócrates y su hijo Epifanes.

Para esta escuela, Cristo es un hombre extraordinario; pero no es Dios. Dios, ser primordial, eterno e increado, es unidad absoluta, de la cual todo lo demás es emanación.

En lo demás, Carpócrates tiene mucho parecido con la doctrina platónica.

ZG HF1 § 114
Escuela neo-platónica

A la par que los gnósticos, floreció en Alejandría la escuela neoplatónica.

Los principales representantes del neo-platonismo son Plotino y Porfirio. Estos filósofos se propusieron resucitar la filosofía de Platón, y por influencia del espíritu cristiano se creó el neoplatonismo místico.

A los neoplatónicos se les conoció principalmente por filósofos alejandrinos, y a su filosofía se le llamó Filosofía de Alejandría.